lunes, 5 de junio de 2017

Abrazar un árbol. Cualidades energéticas de algunos de nuestros árboles:

Sabemos el gran amor que tenía el pueblo celta por la naturaleza en especial por los arboles a los que creían sagrados.
En el árbol se hallaban reunidos  los cuatro elementos: el agua que fluye en su interior, la tierra en sus raíces, el aire que mueve las hojas y el fuego que producido por su fricción.
Al nacer un niño, los celtas tenían la costumbre de plantar un árbol, el cual se convertía en el compañero y consejero del recién nacido durante toda la vida. Por ello, era normal, que cada uno cuidara su árbol.
Al morir esa persona era enterrada bajo su árbol. Con el tiempo esta costumbre, hizo que se utilizase la madera del árbol para construir, lo que hoy conocemos como ataúdes 
Los arboles son las plantas de la Tierra más grandes y evolucionadas en el plano espiritual.
Meditan en todo momento y la energía sutil es su lenguaje natural.
A medida que su dominio de este lenguaje aumente, podrá comenzar a entablar una relación con ellos.
Le ayudaran a abrir los canales de energía y a cultivar la calma, la presencia y la vitalidad.
Usted, a su vez, puede ayudarles con sus bloqueos y zonas debilitadas.
Es una  relación mutuamente beneficiosa que precisa ser cultivada
Como captar la energía de los árboles?

Cuando caminamos entre los árboles en un parque o un bosque, podemos llegar a sentir la energía que desprenden.
Los celtas creían que cada árbol poseía un espíritu sabio y que sus rostros podían verse en la corteza de sus troncos y sus voces escucharse en el sonido de las hojas moviéndose con el viento.
Los árboles nos ayudan a establecer contacto con el poder de la naturaleza, nos dan herramientas para sanarnos, relajarnos, fortalecernos, cargarnos de energía vital y son portadores de los mensajes de la madre Tierra.
Existen cada vez más personas que han comprobado los beneficios de abrazar los árboles.
Al revés que con las personas que al abrazarlas podemos notar pérdidas de energía debido a factores emocionales, con un árbol siempre notaremos que nos carga, nunca que nos descarga.
No olvidemos que todo ser vivo es energía y al igual que nosotros los árboles tienen la suya propia, muchas veces entramos en sintonía y sentimos como fluye expresando nuestra sensación de bienestar, tranquilidad, serenidad, etc.
Cada árbol en concreto te aporta energía porque cada uno tiene una característica, determinada por su especie, velocidad de crecimiento, entorno.
¿Cómo captar la energía de los árboles?
La energía que emanan los árboles, al igual que la nuestra, es invisible al ojo físico, es lo que llamamos el aura muy perceptible sensitivamente.
El árbol al igual que las personas está emitiendo vibraciones energéticas constantemente y son perfectamente asimilables por el ser humano, se pueden absorber y podemos beneficiarnos de sus efectos.
Existen dos formas fundamentales de captarla:
A través de la emanación áurica del árbol
Su extensión es más o menos grande según las características de cada árbol y su situación ambiental.
Bastará penetrar en su radio de acción.
Este tipo de energía se absorbe con el simple hecho de pasear por un bosque, conscientemente podemos aumentar su captación regulando nuestra respiración a un ritmo tranquilo y algo profundo.
En la práctica, esto lo podemos hacer:
1.- Caminar entre los árboles y escoger alguno que  llame la atención.
2.- Acercarse a él, obsérvalo y captar su energía, no trates de analizarlo mentalmente o de establecer un vínculo emocional. Sólo nota su tono vibratorio.
3.- Tocarlo al mismo tiempo que cierras los ojos, con tu mano izquierda. Reconoce su fuerza y su influencia en el entorno.
Observar si es un árbol solitario o un pastor de árboles que tiene influencia sobre el colectivo.
Captar si su energía es curativa, o si es protectora y amorosa, o si es sabia, o si es imponente en todo ese territorio o de cualquier otro tipo.
Aceptar esa energía sin más y preguntarte si deseas recargarte a ti mismo con esa fuerza.
4.- Establecer contacto con la energía del árbol mediante tu corazón energético.
Vaciar tu ruido interno, fluye en el amor y escucha al árbol.
Capta su espíritu. Preséntate con tu nombre y entra en un espacio donde la comunicación es energética y no sonora.
Puedes pedir consejo sobre cualquier situación que necesites, cargarte de energía, relajarte o aceptar su sabiduría.
5.- Escucha en tu corazón, da las gracias, levántate y despídete poniendo tu mano derecha sobre su tronco.
En contacto directo con el árbol
Utilizando las manos:
A través de ellas podemos realizar una captación más consciente, son una zona muy sensible a la emisión y captación vibratoria ya que en la palma existen varios puntos de entrada y salida de energía.
La posición más conveniente es la de seguir las grietas o fisuras de la corteza en el sentido que las presenta el árbol.
Utilizando la espalda:
La parte central de la espalda, recorriendo la columna vertebral, se encuentra el canal energético principal del cuerpo.
Apoyando esta zona en el tronco del árbol absorberemos la energía que emana.
Desde la antigüedad ya se sabe que cada árbol alberga un espíritu que le confiere una fuerza determinada, una energía que le da un poder genuino y exclusivo, según a la clase que pertenezca.
En ocasiones podemos buscar la fuerza del árbol para mitigar el dolor de una enfermedad, para superar las preocupaciones o simplemente para conseguir alcanzar nuestro propio equilibrio.
Este intercambio energético no afecta negativamente al árbol, ya que este las transmite a la Madre Tierra y esta las transmuta completamente.
En las técnicas orientales, como el chi-kung, hay una postura que se llama “abrazar el árbol”.
Esta posición estática alinea todos los huesos del modo más eficaz posible.
Buddha se iluminó bajo una higuera.
Jesús estuvo en el monte de los olivos.
Los Druidas preferían la fuerza masculina del roble para usar su sabiduría. Los jóvenes enamorados buscaban el tilo para confiar sus intimidades amorosas porque representaba el vigor de Venus. De cualquier modo existen diferentes clases de árboles y es un ejercicio interesante conocer las diferentes energías que fluyen a través de ellos. Una buena forma de hacerlo es abrazándolos al mismo tiempo que nos hacemos uno con él.
Cualidades energéticas de algunos de nuestros árboles:
La Encina y el alcornoque: son primos hermanos de la misma especie, son los árboles de la potencia, su aspecto firme y algo áspero nos muestran un carácter firme y seguro.
Son árboles robustos, fuertes y protectores con grandes cualidades energéticas. Buenos amigos a los que acudir cuando se está en baja forma física o en situaciones de bajo estado de ánimo, ansiedad o inseguridad ya que su energía nos ayuda a transformarlos en actitudes más positivas y seguras.
Por ello te proponemos que te acerque a un buen ejemplar, lo abarques con tus brazos, te fundas con él y luego te relajes sentado a sus pies y dejes fluir su fuerza.
El olivo: La energía del olivo es altamente beneficiosa. Al acercarse notaremos una sensación de paz y serenidad. El olivo es sabio, viejo y amigable y brinda al que se le acerca un apoyo incondicional.
Al sentarnos y recostarnos en su tronco su contenido energético ira traspasándose lentamente a su cuerpo, este incide en seis de los centros vitales más importantes que posee el ser humano, estos centros son los principales reguladores y alimentadores de toda nuestra estructura energética, pero donde posiblemente notará más su efecto es en el cuarto de ellos, situado a la altura del pecho, sintiendo la necesidad de respirar profundamente y proporcionándole una sensación de bienestar.
El olivo alimenta los circuitos mentales, permitiendo que estos se equilibren y recuperen un ritmo natural.
La ciencia prueba que abrazar árboles es bueno para tu salud
Son muchas las culturas milenarias que consideran el árbol como parte central de la vida en la Tierra. No en vano, desde un enfoque evolutivo, los antepasados del ser humano tuvieron su morada en ellos.
Aquellas creencias se consideran hoy una rica sabiduría, transmitida a lo largo de generaciones como, por ejemplo, ocurre con el taoísmo, que considera el árbol una pieza fundamental de la vida. A ellos les atribuye, además, poderes sanadores.
Hay toda una filosofía alrededor de esta idea.
Los poderes terapéuticos del árbol van desde cargarnos de buenas vibraciones hasta su uso como un remedio para curar dolencias, atribuyendo a cada tipo de árbol unas propiedades diferentes.

La ciencia lo demuestra

Más allá de creencias ancestrales, los científicos también han caído a los fabulosos beneficios del abrazo verde.
Son muchas las investigaciones que se han centrado en esta cuestión y un sinfín de estudios han demostrado que estar en contacto con plantas y árboles es muy beneficioso a nivel mental y físico.
“Blinded by Science” recoge los resultados de estos trabajos y en él su autor, Matthew Silverstone, también comprueba científicamente el poder de los árboles para mejorar la concentración, aliviar la ansiedad y ayudar a liberarnos de pensamientos negativos.
Además de la influencia de un entorno bucólico, los beneficios están relacionados con las vibraciones que emanan de ellos.
Son vibraciones casi imperceptibles, pero nuestro organismo  las capta, y nos equilibra a nivel biológico.
Simplemente con estar cerca según Matthew Silverstone,  ya se obtienen beneficios. Cuando los abrazamos cambia nuestra frecuencia vibratoria y entre otras cosas buenas está la capacidad para aliviar los dolores de cabeza y sus efectos positivos en el trastorno de hiperactividad, enfermedades mentales y la depresión.

Las 14 especies de árboles que al abrazarlos sanan diversas partes del cuerpo.

1-Los pinos. Los mejores árboles para sanar son los grandes, en especial los pinos. Los pinos irradian energía Chi, nutren la sangre, fortalecen los sistemas nerviosos y contribuyen a prolongar la vida. También alimentan el alma y el espíritu. Los pinos son los “Arboles Inmortales”. La poesía y la pintura china antiguas están llenas de admiración por los pinos. Si bien los pinos son a menudo la mejor elección, se pueden usar muchos otros árboles o plantas.
2-Los cipreses y los cedros reducen el calor y nutren la energía Yin.
3-Los sauces ayudan a eliminar los vientos malsanos, a liberar la humedad excesiva del cuerpo, a reducir la alta tensión sanguínea y a fortalecer el aparato urinario y la vejiga.
4-Los olmos tranquilizan la mente y fortalecen el estómago.
5-Los arces persiguen a los vientos malsanos y ayudan a mitigar el dolor.
6-Las acacias blancas ayudan a eliminar el calor interno y a equilibrar la temperatura del corazón.
7-Las higueras de Bengala limpian el corazón y ayudan a eliminar la humedad del cuerpo.
8-Los canelos eliminan el frio del corazón y del abdomen.
9-Los abetos ayudan a eliminar cardenales, a reducir la hinchazón y a curar los huesos rotos más rápido.
10-Los espinos ayudan en la digestión, fortalecen los intestinos y reducen la tensión sanguínea.
11-Los abedules ayudan a eliminar el calor y la humedad del cuerpo y a desintoxicarlo.
12-Los ciruelos nutren el bazo, el estómago, el páncreas y tranquilizan la mente.
13-Las higueras eliminan el exceso de calor del cuerpo, aumentan la saliva, nutren el bazo y ayudan a detener la diarrea.
14-Los ginkgos ayudan a fortalecer la vejiga y alivian los problemas urinarios de las mujeres.
Para establecer relación con un árbol y estar en relación con él hay que mirarlo en silencio y enseguida se advierte la energía sanadora que brota de él. 
Intuitivamente sabrás qué hacer, puede que pongas tus manos en su corteza, que le abraces o que apoyes tu espalda, con todos los centros energéticos de tu columna vertebral, en su tronco y te llenes de energía.
Utilizando las manos: A través de ellas podemos realizar una captación más consciente, son una zona muy sensible a la emisión y captación vibratoria ya que en la palma existen varios puntos de entrada y salida de energía. La posición más conveniente es la de seguir las grietas o fisuras de la corteza en el sentido que las presenta el árbol.
Utilizando la espalda: Tanto las flores como los árboles tienen una radiación energética compatible con la de las personas. Esto quiere decir que podemos usar esa energía que las plantas nos brindan para energizar nuestro propio sistema energético, el cual está formado por el campo áurico y los chakras principales y secundarios.
Es realmente sanador poder experimentar, poder vivir con intensidad, esta bella unión con los árboles, sintiendo  la de vitalidad y energía de la cual puedes nutrirte recargándote de sanas vibraciones.