lunes, 9 de julio de 2018

Que es el Hara?


Hara literalmente significa: cultivo de la vida. Significa el centro de gravedad
Hara es el punto de equilibrio de nuestra vida  física, mental, emocional y espiritual.
Si tu  estas centrado, equilibrado y enfocado entonces estas en perfecto estado de conexión con tu Hara.

El  alma se conecta con el cuerpo en unos centros determinados, nuestra energía vital procede de esas conexiones.
El alma está íntimamente relacionada con esos centros la energía vital fluye hacia el cuerpo desde esos centros.
El buscador que no es consciente de esos centros nunca será capaz de percibir el alma.
Si nos preguntan cuál es el centro más importante, cuál es el sitio más importante de vuestro cuerpo, probablemente marcaras la cabeza o el corazón.
La educación del hombre está muy equivocada y ha hecho que la cabeza sea la parte más importante del cuerpo humano.
La cabeza o el cerebro no es el centro más importante de energía vital del hombre.
Es como preguntarle a una planta cuál es su parte más importante y vital.
Como las flores están en el extremo más visible de la planta, la planta y todo el mundo dirán que la parte más importante son las flores.
Aunque las flores aparenten  ser lo más importante  no lo son porque lo más importante son las raíces, aunque no sean visibles.
En la planta del hombre, la mente es la flor y no la raíz.
Las raíces van primero, las flores son lo último.
Si ignoramos las raíces, las flores se marchitarán porque no tienen vida propia. Si cuidamos las raíces, automáticamente estaremos cuidando las flores no necesitas hacer ningún esfuerzo especial para cuidarlas.
Cuando observas una planta parece que las flores son la parte más importante del mismo modo, parece que la mente es la parte más importante del hombre.
Pero la mente es lo último que se desarrolla en el cuerpo del hombre, primero la raíz.
Si le preguntamos a cualquier persona cuál es la parte más importante del cuerpo humano, inconscientemente su mano señalará la cabeza o el corazón. Ni la cabeza ni el corazón son las partes más importantes.
Las raíces del hombre no están ahí. ¿Qué quiero decir con las raíces del hombre? Del mismo modo que las plantas tienen raíces en la tierra de donde extraen su energía vital, los fluidos vitales, y viven a través de ellas, de un modo similar, en algún lugar del cuerpo humano hay raíces que extraen la energía vital del alma.
Gracias a esto, el cuerpo se mantiene vivo.
El día que esas raíces se debiliten, el cuerpo empezará a morirse.
Las raíces de las plantas están en la tierra, las raíces del cuerpo humano están en el alma.
Entonces, ¿dónde están las raíces del hombre? Quizá no seas consciente de este lugar.
Si desde hace miles de años ni siquiera se le presta atención a las cosas sencillas y corrientes, éstas se olvidan.
Un niño nace en el vientre de una madre y crece ahí. ¿A través de qué parte se conecta el niño con su madre? ¿A través de la cabeza o del corazón? No, se conecta a través del ombligo.
El niño puede disponer de la energía vital de la madre a través del ombligo el corazón y el cerebro se desarrollan más tarde.
El niño está conectado con el cuerpo de su madre a través del ombligo. Desde ese punto se extienden las raíces hacia el cuerpo de su madre e igualmente en la dirección contraria, hacia su propio cuerpo.
En cuanto centro vital, Hara es la fuente de la salud, la vitalidad personal y la resistencia.
 Cuando una persona actúa desde Hara, se mueve sin esfuerzo. Es llevada y sostenida por el poder infinito del Universo, es una con el Tao.
Todos los objetos físicos, incluidos nuestros cuerpos, tienen un centro de gravedad desde el cual logran el equilibrio.
Si el centro de gravedad está bajo, el objeto permanece firmemente asentado en cualquier superficie.
No se lo puede mover fácilmente.
Si el centro de gravedad está alto, el objeto se desequilibra y puede moverse o derribarse con facilidad.
Las cosas que tienen el peso arriba se caen fácilmente. Las cosas que lo tienen abajo no se caen.
En el cuerpo humano, el Hara ocupa la zona general situada entre el plexo solar y el hueso púbico.
A eso se debe que, tradicionalmente, los orientales dicen que la persona que tiene el hará fuerte tiene empujes, es decir valor.
Las personas que tienen desarrollado el Hara son valientes y tienen capacidad de aguante, de resistencia.
Tienen más estabilidad y mayor fuerza de realización y de afirmación.
Es la “forma verdadera” propia del hombre, ya que le permite servir en el mundo, sin miedo, y liberado del “yo”. Adopta una actitud natural y libre.
Le otorga una mayor receptividad a la transparencia, despertando en él una especie de conciencia que le lleva a establecer un contacto “transcendental” con el receptor, rindiendo homenaje al Ser Divino (por su manera de sentir, amar y de crear)
A este centro vital, se le conoce con el nombre japonés Hara, que significa literalmente “cultivo de la vida”. Significa el centro de gravedad.
Pero este centro de gravedad debe considerarse en un sentido mucho más amplio.
Hara es el punto de equilibrio de nuestra vida física, mental, emocional y espiritual.
Cuando se dice que alguien está centrado, equilibrado y enfocado, está en contacto con Hara.
En Oriente el significado de Hara es tan amplio, tan extenso, que sería erróneo sugerir que se puede resumir en una sola frase o un conjunto corto de frases.
El cultivo de y la comunión con Hara es una empresa de toda la vida para los japoneses.
Todas las artes marciales, todas las artes culturales (entre ellas la pintura y la música), todas las disciplinas espirituales y todas las transacciones de negocios se realizan, con mayor o menor éxito, desde el propio Hara.
Hara es el centro del YO es la raíz espiritual de la propia vida.
Así como las raíces de un árbol se hunden en la tierra para extraer el sustento, Hara es la raíz de la cual se extrae el poder y la conexión con la energía universal.
Hara es nuestro cordón umbilical.
La energía universal entra en nuestro ser a través del Hara.
En su maravilloso libro, “Hara: El centro vital del hombre”, Karlfried Graf Von Durckheim, señala que los seres humanos siempre estamos suspendidos entre los polos arquetípicos del cielo y la Tierra, el espacio y el tiempo. Estos polos nos atraen desde sus posiciones ventajosas:
El cielo nos impulsa hacia ideales superiores y la comunión última con el espíritu.
La Tierra nos atrae hacia el deseo de éxito, poder, riqueza y longevidad.
La dualidad Cielo y Tierra se representa en nuestra limitada existencia espacial-temporal en la Tierra.
Esta dualidad nos crea en el interior un abrumador conjunto de tensiones, cada una tirando hacia su dirección.
Con frecuencia cedemos ante uno u otro, abandonando la Tierra por el Cielo, o renunciando al Cielo por las avasalladoras tentaciones de la Tierra. ¿Dónde está el equilibrio y la integración?
La respuesta es:  Hara.
Hara es el modo de integración. Es el verdadero centro del ser, donde se armoniza la dualidad de la vida.
En nuestro centro espiritual, Hara hay paz y equilibrio.
Por lo tanto, el oriental cultiva una actitud que intenta que cada movimiento y acto proceda de su Hara.
El Reikista debe promover su vida desde el Hara, es decir cada acto, pensamiento, etc., debe proceder y moverse desde su Hara.
En cuanto al centro vital, el Hara es la fuente de salud, la vitalidad personal y la resistencia.
El Hara se lo considera un segundo cerebro, pero más pequeño.
Directamente detrás de la zona en que está situado, debajo del plexo solar en la columna, hay un haz de nervios que representa la mayor concentración de nervios que existe fuera del cerebro. Esta concentración de nervios es responsable de muchos de los moviéndose de la parte inferior del cuerpo.
La forma más efectiva de diagnosticar el estado del Hara es darte cuenta como respiras, es decir donde sostienes el aire una vez que lo inspiras, acaso llevas el aire inspirado a la parte inferior del cuerpo, o lo dejas en la parte superior del pecho?
Cuando se respira correctamente el aire debe dirigirse a la zona baja, así se nutre y se desarrolla el Hara, cuando el Hara se hace más fuerte, uno se siente más relajado.
En cambio las personas con una respiración superficial, es decir dejan el aire en la parte superior del pecho, son más nerviosas, emotivas, inseguras, etc.
La respiración superficial eleva el centro de gravedad hacia el pecho, donde entonces se estimulan las energías, perturbando todo el cuerpo energético.

martes, 13 de febrero de 2018

Las Leyes Espirituales de la Vida



La vida siempre se mueve en ciclos, siempre habrá tiempos fáciles y tiempos difíciles y, así las cosas mejoran con esos cambios: la marea siempre baja y, después de la tempestad, viene la calma.
Necesitamos mantener un equilibrio como lo mantiene el resto de la naturaleza.
Todos, tarde o temprano, llegaremos al momento del cambio.
Cambio en donde cada ser alcanza una Evolución.
Para esa evolución el ser humano necesita seguir una serie de leyes espirituales aquí en la Tierra para que se establezca un equilibrio y las cosas mejoren.
Al mantener la conexión con las leyes espirituales, experimentamos un sentimiento de Unidad y vivimos el Amor, la Compasión y la Confianza.
LEYES BÁSICAS DE LA VIDA
Como es arriba es abajo: ésta aplica el concepto de universo fractal y la asimilación de que todo se repite en el cosmos.
La creación que experimentamos es la que se replica de forma sistemática y fractal en todo el universo.
Nuestro mundo es solo una réplica a menor escala y tú mismo eres un pequeño universo fractalizado.
Como es dentro es afuera: Al igual que la anterior, la direccionalidad es indiferente y la realidad se replica así misma independientemente de la dirección que tome.
En este caso concreto, es nuestro mundo interior el que se replicará en nuestro entorno.
Según eres, igual es tu vida. Lo que hay en tu interior contaminará todo aquello que te rodea.
Ley de la petición: Nosotros pedimos y el universo escucha.
Si necesitas ayuda, pídela pero debemos cuidarnos de actuar allí donde no se nos requiere.
A nivel espiritual, la ayuda que se pide pasa por la aplicación correcta de nuestra petición.
El  o el no han de desaparecer de nuestras peticiones y formular esta petición de forma positiva y alejada de lo material.
No debemos pedir “Quiero dinero” si no pedir lo que hará que lo consigas como un empleo, por ejemplo, o la correcta consecución de un proyecto.
Ley de la atracción: Tu vibración energética provocará que atraigas o repelas aquello que llega a tu vida según tu estado.
Atraerás todo aquello igual a ti y repelerás todo lo que no se asemeje a tu estado actual.
La aplicación beneficiosa de esta ley pasa por un necesario cambio de aptitud. Tu atraerás a ti todo aquello que te sea afín.
Si eres positivo, atraerás todo aquello que fluya en tu misma onda.
Si, por el contrario, eres negativo y tu actitud es pesimista eso es lo que llegará irremediablemente.
Ten en cuenta que, una vez atraigas eso que sintoniza contigo, saldrá de tu vida todo aquello que no te reporte lo mismo y se iguale a tu estado.
Ley de la resistencia: Nosotros somos nuestro peor obstáculo.
Si te resistes, te condenarás a repetirlo.
Debes aceptar lo que llega y dejarlo fluir.
Debemos abrirnos y aceptarnos. Debes repetirte aquello que deseas de forma correcta para que llegue a materializarse.
Evitar la resistencia inconsciente a ser felices y ser plenos.
Ley del reflejo: Todo lo que te rodea es un reflejo de ti mismo. Cámbiate a ti mismo y cambiarás lo que te rodea.
Así de sencillo.
No debemos tratar de cambiar nada externo sin antes haber cambiado internamente.
Identifica tu propio reflejo en tu entorno y cambia lo que no te guste en ti.
Ley de la proyección: Nosotros proyectamos en nuestro entorno lo que somos. Tanto lo bueno como lo malo.
Asumir que somos parte del problema es el primer paso hacia la solución. Solemos proyectar en otros los defectos que poseemos nosotros mismos. Identifica lo que proyectas y sabrás cómo eres.
Ley del apego: Debemos desapegarnos de todo aquello que nos impide crecer.
El apego a sentimientos, materia o personas impide que lo nuevo llegue a tu vida. Sólo dejando los apegos comenzaremos a crecer y evolucionar. Nuestra felicidad no depende de objetos, situaciones o personas.
Soltar esta dependencia te hará libre.
LEYES DE LA CREACIÓN
Ley de la atención: Focalizar tu atención en aquello que deseas provocará que el universo conspire para que lo consigas.
Pon tu atención de forma decidida y acertada y solo será cuestión de tiempo.
La cantidad de atención que dediques a aquello que buscas será proporcional a la cantidad que consigas de aquello que manifiestes.
Ley del fluir: Nada es estático y todo fluye. Ésta es la premisa básica. No debes reprimir tus sentimientos ni tus posesiones más preciadas. Permite que fluyan y volverán a ti multiplicadas.
Fluye con la vida. Permite que suceda algo y llegarás a lo que quieres. Deja que fluyan tus emociones y tus sentimientos.
Éstos son como el agua si se estanca, se pudre.
Debes permitir que salgan y se manifiesten sin temor como un río, puro y fresco.
Ley de la abundancia: Toma la abundancia como algo innato en ti. Permite que esta llegue a ti y no sientas culpa.
Sé agradecido y permite que la abundancia llene tu vida. Felicidad, amor, alegría, éxito, prosperidad y generosidad fluirán en ti si no lo impides con falsos méritos y creencias de culpa.
Mereces la abundancia en tu vida y es hora que la disfrutes.
Ley de la claridad: Si eres claro en lo que quieres, no habrá ninguna traba para que lo consigas.
Cuanto más concreto y más conciso es tu foco psíquico, más fácil será su concreción.
Conseguir tus metas de forma rápida y concisa dependerá de tu claridad a la hora de enfocarte.
Ley de la intención: La intención es poderosa. Más aún que tus creencias y tus deseos.
Tu intención es concisa y concreta y, por lo tanto, rápidamente evaluada y asumida por el universo.
Poner una intención correcta en tus actos será suficiente para que éstos se concreten y se manifiesten en consecuencia.
Esta ley está sujeta al karma y las consecuencias de tus intenciones serán asumidas y sumadas.
Ley de la prosperidad: Eres un ser próspero por defecto.
Ser tierra fértil o yerma depende de tu enfoque mental.
Esta ley implica un cambio sistemático en tu enfoque para ser aplicada en tu beneficio. Piensa, habla y actúa como alguien próspero y veras crecer los frutos.
La apatía, el miedo y la pasividad juegan en tu contra. Siéntete capaz, potencia tus virtudes y serás un ser próspero.
Ley de la manifestación: Eres un ser espiritual y estás en contacto permanente con el universo y éste trata por todos los medios de darte aquello que le pides y se manifiesta para ti.
Enfoca tus pensamientos hacia eso que deseas y se manifestará. Nosotros creamos nuestra propia realidad y ésta toma forma a nuestra voluntad.
Puedes hacerlo de forma consciente o inconsciente.
Tener este conocimiento implica que podemos manipular nuestra realidad conscientemente y amoldarla a nuestros deseos. Sólo debes querer.
Ley del éxito: Se suele relacionar el éxito con los bienes materiales pero esto no es éxito.
El éxito es la total y sincera creencia en ti mismo. La confianza depositada en tus propios actos determinara el éxito en la consecución de los mismos.
El éxito en tu vida es proporcional a la confianza que deposites en ti para lograrlo. Vivir de forma exitosa dependerá únicamente de la fe ciega puesta en ti.
LEYES DE LA CONCIENCIA SUPERIOR
Ley del equilibrio y la polaridad: Nuestra existencia esta polarizada y nuestra misión es hallar el correcto equilibrio.
Si nos alejamos de este centro y nos acercamos a los extremos, la vida nos compensará con lo contrario.
Una vida de riqueza concluirá con otra de pobreza; un verdugo se convertirá en víctima como consecuencia.
Vivir de forma equilibrada evitará que seamos absorbidos por la polaridad y tengamos que compensar nuestra próxima existencia.
Ley del karma: Toda acción tiene una consecuencia o reacción.
Tener presente esta máxima provocará que meditemos todas nuestras acciones y asumamos sus frutos.
Todo lo que das tarde o temprano lo recibes, sea de pensamiento o de acción. Todo lo que hagamos será sumado.
Si das amor, recibes amor pero si das odio no esperes otra cosa. Nuestros pensamientos, nuestras palabras y nuestros actos son bumerangs que una vez lanzados volverán a ti irremediablemente y deberás purgar en tu próxima existencia.
Ley de la Reencarnación: Nada se destruye sino que se transforma. Volveremos a encarnar hasta que somos nuestros propios maestros.
La reencarnación está sujeta a la experimentación y el crecimiento espiritual.
Éste, comúnmente queda inconcluso tras la muerte y damos un repaso a nuestra existencia y nos quedamos para la próxima aquello que nos quedó por aprender y por saldar.
Liquidar estas dos cuentas hará que tu evolución espiritual quede completa y salgas de esta rueda.
Ley de la responsabilidad: Asumir nuestra maestría es asumir nuestra responsabilidad. Ser responsables de ti mismo y de tus propios actos es el primer paso para ser tu propio maestro.
El universo nos da responsabilidades y nos permite manejarlas y comprobar nuestra propia maestría.
Tener personas a nuestro cargo, como hijos o enfermos, decidirá la medida en que tu responsabilidad habla por ti.
El conocimiento y el poder que contrae tu responsabilidad tras un uso correcto de tu sabiduría en tus actos, empleadas en un beneficio común, serán premiadas y conseguirás saldar importantes deudas kármicas.
Ley del discernimiento: Aplica tu intuición en cada cosa que realices. Toma tus decisiones y elije de forma consciente e intuitiva.
Tu voz interior nunca te engaña guíate de ella y logra el éxito en aquello que emprendes.
Evita el juicio hacia otros. Aléjate de programas que coarten tu discernimiento, racismo, sexismo o fanatismos, evitarán que tomes decisiones incorrectas y discrimines sin oír a tu Yo interno.
Ley de la afirmación: Afírmate constantemente en aquello que te quieres transformar, en lo que quieres realizar y lo que quieres cambiar. Asume ese rol y todo se trasformará para que lo consigas.
Solemos afirmarnos de forma errónea constantemente.
No creemos merecernos nada y nos afirmamos de forma negativa la mayor parte de las veces de forma inconsciente.
Afírmate en aquello que quieres ser para convertirte en aquello que buscas.
Ley de la plegaria: Pide con Fe de forma concreta y correcta y te será concedido.
Todos nuestros pensamientos son en sí mismos plegarias.
Cuando nos sentimos apenados o preocupados, emitimos una plegaria negativa.
Debemos centrarnos y formular nuestras plegarias de forma positiva. Estamos en contacto directo y permanente con la fuente.
El universo nos escucha y toma nota.
El resultado a tus plegarias llegara a ti si el resultado es correcto en tu existencia o te ayuda de algún modo a crecer.
Ley de la meditación: Al contrario que la plegaria donde nosotros le hablamos a Dios, en la meditación somos nosotros los que le escuchamos. Silenciar nuestra mente para que llegue a nosotros su conocimiento. Busca el conocimiento a través de la meditación y éste te será dado. Medita todas tus decisiones y llegará a ti la sabiduría que necesitas para crecer. Esta meditación no requiere un ejercicio especial. Sólo calla y escucha- La respuesta te llegará cuando ésta te sea realmente útil y precisa.
Ley del desafío: Es la herramienta para la evolución espiritual en la que el libre albedrío será nuestro canal. A lo largo de nuestra existencia seremos constantemente desafiados y nuestro libre albedrío nos hará solventar estos escollos. Ser tentados espiritualmente por otros entes que nos rodean y nos desafían a realizar ciertos actos o repetirlos de forma sistemática y constante dependerá de nuestra capacidad de estar despiertos y atentos e identificar estos desafíos para salvarlos de forma adecuada a través de nuestro poder de elección. Siempre serás sometido a estos desafíos y tu capacidad de elección será la que, en último instante, haga que concluyas con éxito.
LEYES DE FRECUENCIA SUPERIOR
Ley de frecuencia y vibración: Somos fuentes de energía en constante vibración y en una determinada frecuencia. Todo en el universo está vibrando a una determinada frecuencia y, dependiendo de ésta, será más o menos densa su materia. Nuestro planeta es de por sí un orbe de baja densidad, por ello, somos seres físicos. Nuestras emociones influirán en nuestra vibración siendo el miedo la frecuencia más baja y el amor la más alta. Todas las bajas vibraciones están relacionadas con sentimientos y pensamientos negativos. Ellos harán que bajes tu frecuencia y, en consecuencia, tu universo se amolde a este estado. Si, por el contrario, tus emociones son positivas eres alegre, amable y empático elevarás tu frecuencia y vibración. Las frecuencias están divididas en grados de densidad. Cuanto más elevada es la frecuencia vibracional, menos denso será el cuerpo físico (esto se suele confundir con dimensiones). Los distintos estados de densidad física están limitados por nuestra capacidad de emitir vibraciones positivas siendo la más elevada el contacto directo con la fuente o Dios.
Ley de milagros: Los milagros son la consecuencia de una existencia correcta. Hay unas pequeñas señales que permanentemente te indican que estás en el camino correcto y la consecución es tu propia divinidad. Nada es casualidad sino la causa de tu propio crecimiento espiritual. Estate atento y lee las señales. Éstas están ahí para comunicarte que lo estás haciendo de forma correcta. Esas corazonadas y esas coincidencias serán la pauta. Según vayas viviendo en el amor incondicional y utilizando el perdón de forma sincera, tu karma se verá aliviado y los milagros se irán materializando.
Ley de sanación: Somos nuestros propios sanadores. Los pensamientos y los sentimientos negativos provocarán tu enfermedad. Transmútalos y logra tu propia sanación. Enquistar tus sentimientos oscurecerá el ser de luz que eres. Somos energía y esa energía es luz (la suma de todos los espectros), sonido (vibración) y color (cada color está asociado a una emoción).
Variar cualquiera de estos factores o potenciar un sobre otros nos provocarán enfermedad y sólo equilibrándonos sanaremos.
Ley de purificación: Somos seres puros en esencia.
La negatividad y los malos sentimientos empañan y ensombrecen este estado. Purificarnos pasa por limpiarnos de toda esa capa negativa que vamos acumulando con la sucesión de experiencias y dramas que inundan nuestras vidas.
Purifica no solo tu cuerpo y tu mente también purifica tu entorno.
Evita las influencias negativas que emiten aquellos que están en tu entorno o los que te llegan a través de distintos medios. Todo ello irá dejando un peso en tu inconsciente que, finalmente, se reflejará en tu vida.
Ley de perspectiva: Nuestra perspectiva tendrá la capacidad de nuestro entorno. El ejemplo más claro es el tiempo.
Según nuestro estado de ánimo y nuestra perspectiva éste transcurrirá más lento o más rápido. Si estamos en una situación de hastío, los minutos nos parecerán horas y, si estamos cómodos y alegres, las horas parecerán minutos. Incluso, en situaciones de estrés extremo o pánico, el tiempo parecerá congelarse. Todo esto es sólo un punto de vista.
Lo bonito o feo, lo bueno y lo malo no existen es sólo nuestra perspectiva la que otorga las etiquetas a las cosas.
Todo será según lo que tu propio punto de vista cree que es.
Ley de gratitud: Se agradecido. Cuando la abundancia y el éxito lleguen a ti, evita que te transforme. Da las gracias por lo que recibes y permite que esa energía siga su camino. Permitir que todo fluya de manera adecuada y agradecer todo lo que llega a nuestras vidas porque, sea para bien o para mal, deberás sacar una enseñanza de esa experiencia. Luego, sé agradecido con todo aquello que te toca. No eres lo que tienes sino lo que necesitas para tu crecimiento.
Ley de bendiciones: Con nuestra bendición emitimos nuestra energía positiva hacia aquéllos que nos necesitan.
No precisamos un ritual o una oración concreta. Sólo nuestra presencia, nuestro apoyo y enfocar nuestros pensamientos positivos hacia esa persona que nos necesita.
Bendecimos con nuestro amor incondicional a aquellos que nos piden ayuda y les otorgamos la posibilidad de transformarse con esa energía emanada de nosotros.
Ley de decreto: El poder del verbo.
Todo aquello que decretamos queda concretado. Debemos cuidar lo que decimos ya que el universo hará lo posible por traérnoslo. Él no conoce la ironía ni el doble sentido así que mucho cuidado con lo que decimos.
Al decretar firmamos un contrato con el universo. El verbo es vibración y todo en el universo vibra. Esa vibración es recibida y reflejada en tu mundo. Decretar es la plegaria más rápida y directa. Su consecuencia es a veces casi instantánea y no serán pocas las veces que dirás “si antes hablo antes sucede” en realidad eso es así porque lo has pedido.
Ley de Fe: La fe se atribuye erróneamente al fervor religioso. La fe es un sentimiento puro emitido desde nuestro corazón y una firmeza en algo que sabes desde lo más profundo que es así. La fe en su pureza trasciende cualquier otro sentimiento.
No es posesiva y se emite de forma universal, en plena comunicación con el cosmos.
La fe en uno mismo es la pieza fundamental de todo éxito. La confianza ciega en tu capacidad y tu talento convierte la fe en un aliado poderoso luchando a nuestro favor.
Ley de gracia: Es la consecución del alivio Kármico. Una vez que hemos evolucionado lo suficiente espiritualmente, la gracia llega a nosotros y los elementos insólitos y milagrosos se sucederán en tu entorno para celebrar tu graduación existencial. Te has convertido en tu propio maestro. El conocimiento y la sabiduría te son otorgados y la misericordia obra a través de tus actos. Has entendido el juego y juegas de forma consciente.
La ley del Uno: Todos somos uno. No puedes aplicar ninguna de las leyes anteriores sin entender que todos sin exclusión tenemos un mismo origen y manamos de la misma fuente. Somos una misma cosa y partimos de una misma conciencia. Dios es todo y todos somos Dios. Es la máxima que deberás aplicar. Deberás entender que no fuimos creados por Él sino que formamos parte y vivimos en Él.
Dios no es algo externo a nosotros ni se encuentra en un templo.
Todo es Dios, por lo tanto, allí donde estés estarás con él. Somos parte del Universo y es por eso que somos gobernados por leyes como el resto de todas las cosas: como es arriba es abajo.