sábado, 18 de junio de 2016

Los mandalas para la concentración y activación de la energía positiva


La palabra Mandala significa círculo en sánscrito, y podemos definirla como “círculo encantado” o “círculo mágico”.
Si observamos, vemos que el  Universo  está organizado de forma circular y alrededor de un centro que se encuentra en interrelación permanente. Es así como, análogamente con la Naturaleza e inspirados en ella, los Mandalas acompañan al hombre desde tiempos inmemoriales y están presentes en las diferentes culturas, son utilizados desde tiempos remotos. Tienen su origen en la India y se propagaron en las culturas orientales, en las indígenas de América y en los aborígenes de Australia.
Las tribus primitivas los usaban para armonizar mente y alma.
En la cultura occidental, fue Carl G. Jung, quien los utilizó en terapias con el objetivo de alcanzar la búsqueda de individualidad en los seres humanos.
Jung solía interpretar sus sueños dibujando un mandala diariamente, en esta actividad descubrió la relación que éstos tenían con su centro y a partir de allí elaboró una teoría sobre la estructura de la psique humana.
Jung observó que en el mandala, todo remitía a un punto central único e interpretó que el objetivo del desarrollo psíquico era “el camino hacia el centro, hacia la individuación”.
La estructura circular del mandala simboliza el Ser Propio o Sí Mismo, la totalidad consciente e inconsciente del individuo.
Al representar la totalidad de nuestro ser, el mandala trabaja sobre la integridad yoica, la fortaleza e integración de toda nuestra personalidad
Al  observarlos, pintarlos o meditar con ellos, podemos entrar en un camino mágico y de sabiduría, que nos lleva de regreso a quienes somos realmente y también nos ayuda a conectarnos con el Universo del cual formamos parte.
Es un símbolo de sanación, totalidad, unión, integración, el absoluto.
Un mándala es básicamente un círculo, es la forma perfecta, y por ello nos representa el símbolo del cosmos y de la eternidad.
Nos representa la creación, el mundo, el dios, el ser humano, la vida. Podríamos decir que todo en nuestra vida posee las formas del círculo. Desde el universo (el sol, la luna, los planetas) hasta el esquema de toda nuestra naturaleza, los árboles, las flores, etc. todos siguen una línea circular. ¿Y qué decir del átomo o la célula? Todo lo que nos rodea tiene la forma de círculo.
Que al mismo tiempo nos representan los ciclos infinitos de la vida.
Y si observamos nuestro cuerpo, nos daremos cuenta que todas nuestras formas son redondeadas, esto nos recuerda que somos sistemas dentro de sistemas, pertenecemos al Absoluto y el Absoluto está en nosotros.
Para los budistas, su función es la meditación. No obstante, el proceso más importante para ellos es la “creación” de éstos por ser un camino “recorrido” que muestra las vivencias del momento de quien lo diseña y siendo la vía de conexión entre el hombre y la divinidad, tanto en el proceso de creación,  al tenerlo para observación o como adorno.
Desde el punto de vista espiritual es un centro energético de equilibrio y purificación que ayuda a transformar el entorno y la mente de quien medita en ellos.
Los mándalas han sido usados por los grupos espirituales desde hace mucho tiempo atrás. Caminar, danzar, observa, o dibujar mándalas puede ayudar a curar la fragmentación psíquica y espiritual, también nos ayuda a manifestar nuestra energía creativa y a reconectarnos con nuestro Ser.
Un mándala puede variar en color y diseño, pero básicamente se conforma de un centro y los cuatro puntos cardinales.
Cuando nosotros trabajamos con los mándalas, es decir, si los dibujamos, si los pintamos, si caminamos sobre ellos etc. esto puede asemejar un viaje hacia nuestra esencia, iluminando zonas del camino que hasta entonces habían permanecido obscuras y hasta ese momento ocultas, permitiendo que brote la sabiduría de nuestro inconsciente.
Para qué son útiles? Los mándalas son útiles para la concentración, activación de la energía positiva, energetización de lugares, meditación profunda para elevar el nivel de conciencia, expandir la capacidad de la mente y la memoria
Dentro de una casa mejora la captación de energía y crea un ambiente de armonía y balance, también nos sirve para transmutar la energía negativa en positiva.
En el negocio atraerá la abundancia y prosperidad.
Para la salud, nos protegerá de las energías negativas del entorno.
Los mándalas pueden ayudarte en el equilibrio de los chakras, en ese caso habrá que elegir el color adecuado dependiendo de la cualidad que se quiere trabajar.
El mándala enviará impulsos a la mente interna llegando a los receptores del cerebro en donde se procesará y se obtendrá una reacción.
Son muchos los beneficios que podemos tomar de un mándala, lo mínimo que puede hacer por nosotros es ayudarnos a centrarnos cuando sufrimos de alguna alteración nerviosa, nos ayuda a relajarnos y a encontrar la paz en medio de las dificultades y eso en medio de un mundo tan complejo y conflictivo
Formas y su significado:
Círculo: lejanía pero también seguridad, lo absoluto y el verdadero “yo”.
Cuadrado: equilibrio y estabilidad.
Triángulo: relacionado con el agua, la transformación y vitalidad.
Espiral: energías curativas
Cruz: símbolo de decisiones y se relaciona con los puntos cardinales.
Corazón: la unión, el amor, la felicidad.
La estrella: relacionada con la libertad y espiritualidad.

Pentágono: representa los símbolos de la tierra, agua y fuego, así como la forma del cuerpo humano.
Hexágono: equilibrio y unión de los contrarios.
Mariposa: relacionada con la transformación, muerte y la auto renovación del alma.
Laberinto: confusión, autorreflexión y la búsqueda del centro de uno mismo.
Significado de los colores:  
Negro: relacionado con la tristeza, la muerte, lo profundo, la ignorancia y el misterio.
Blanco: purificación, iluminación. Es el color de la perfección. De la nada o el todo por hacer.
Verde: relacionado con la naturaleza, esperanza, crecimiento, felicidad y libertad.
Azul: paz, alegría, serenidad y satisfacción.
Gris: calma, espera, neutralidad, sabiduría y renovación.
Rojo: energía pura vital, pasión y sensualidad.
Naranja: energía, dinamismo, ternura, valor y ambición.
Amarillo: simpatía, color del sol y la luz.
Rosado: altruismo, dulzura, paciencia. 
Morado: contemplación, amor al prójimo. Idealismo y sabiduría.
Violeta: transformación, magia, espiritualidad e inspiración.
Plateado: capacidades psíquicas, emociones fluctuantes.
Dorado: sabiduría y lucidez.
Los mándalas y su relación con los chakras:
Rojo, Primer Chakra. Es el color del amor, la pasión, la sensualidad, la fuerza, resistencia, independencia, conquista, impulsividad, ira, y odio.
Impulsa la fuerza vital a todo el cuerpo. Incrementa la confianza y seguridad en sí mismo, permite controlar la agresividad y evitar querer dominar a los demás.
En el aspecto físico proyecta energía la parte inferior del cuerpo, suministra fuerza a los órganos reproductores.
Esencia de supervivencia.
Naranja, Segundo Chakra. Energía, optimismo, ambición, actividad, valor, confianza en si mismo, afán de prestigio, frivolidad.
Fomenta la tolerancia para socializar y proyectarse con toda la gente. Incrementa la autoestima, ayuda a enfrentar todos los retos para la evolución de la persona.
Enseña a utilizar los éxitos o fracasos como experiencias y aprendizajes. Propicia energía positiva para llevar a cabo los proyectos o las metas.
En el aspecto físico proyecta energía al intestino delgado y colon, todos los procesos metabólicos y los ganglios linfáticos inferiores.
Amarillo, Tercer Chakra. Es la luz, el sol, alegría entendimiento, liberación, crecimiento, sabiduría, fantasía, anhelo de libertad, envidia, superficialidad. Ayuda liberar los miedos internos.
Permite manejar con balance el ego, las desilusiones, todo lo que afecta emocionalmente.
Ayuda a canalizar mejor la intelectualidad.
En el aspecto físico proyecta energía al aparato digestivo, hígado, vesícula, páncreas, bazo y riñones.
Verde Cuarto Chakra. Equilibrio, crecimiento, esperanza, perseverancia, voluntad, curación, integridad, bienestar, tenacidad, prestigio.
Falta de sinceridad, ambición, poder.
Proyecta tranquilidad y balance en lo sentimental. Permite expresar los sentimientos más libremente.
Expande el amor interno hacia uno mismo y los demás.
Ayuda a liberarse del apego a las posesiones o las falsas excusas. Es el filtro del equilibrio en todo el cuerpo. Ayuda a controlar el sentido de posesión y los celos.
En el aspecto físico, proyecta energía vital al sistema circulatorio, cardiovascular, corazón.
Azul Quinto Chakra. Calma, paz, serenidad, seguridad, aburrimiento, paralización ingenuidad, vacío. Ayuda a exteriorizar lo que se lleva por dentro, permitiendo evolucionar a medida que se van dando cambios en la vida de la persona.
Evita la frustración y la resistencia para comunicarse la gente, permite tener tolerancia a los pensamientos de los demás.
En el aspecto físico proyecta energía a los pulmones, garganta, tráquea, ganglios linfáticos superiores y ayuda a evitar las alérgicas y padecimientos de la piel.
Indigo Sexto Chakra. Ayuda a comunicarse con el ser interno, abriendo la intuición.
Permite aprender a dejar fluir los mensajes del cerebro, conectando directamente a la inteligencia de la conciencia cósmica. Fomenta el control mental y expande los canales de recepción para percibir la verdad en cualquier cosa o nivel de vida.
Estimula la confianza en ser guiado por su propio sentido interior. En el aspecto físico, proyecta energía vital al cerebro, sistema nervioso, sistema muscular y óseo.
Violeta Séptimo Chakra. Mística, magia, espiritualidad, transformación, inspiración. Pena, renuncia, melancolía.
Proyecta el contacto del espíritu con la conciencia profunda del cosmos. Expande al poder creativo desde cualquier ángulo, música, pintura, poesía, arte, permitiendo a la persona expresar su visión de la realidad y su contacto con la fuente primordial, el creador del universo.
Ayuda a no ser extremista o absolutista, con el fin de expandirse explorando las dimensiones de la imaginación y el conocimiento.
Rosa. Amistad, sociabilidad, comunicación, imaginación, humor, encanto, egoísmo, necesidad de reconocimiento. Envía estímulos de equilibrio total en todos los niveles.
Amor universal, bondad. Paz interna, autovaloración.
Equilibra las emociones, ayuda a liberar los resentimientos, el enojo, la culpa, los celos.
Si lo combinas con el verde o el azul, te ayudará a equilibrar el extremo feminismo y la cursilería.
 En el aspecto físico, proyecta energía al corazón y te ofrece una curación completa en todos los niveles a través del rayo rosa.
El Mandala puede ser una guía para ubicarnos en nuestro centro más profundo y así integrar los diferentes aspectos de nuestra vida.
Puede ayudarnos también a superar la sensación de desintegración que tan frecuentemente se experimenta hoy en día.
A medida que profundizamos nuestro conocimiento en el Mandala, el potencial guardado en nuestro interior comienza a manifestarse cada vez con mayor intensidad.
Desde el punto de vista espiritual es un centro energético de equilibrio y purificación que ayuda a transformar el entorno y la mente.
También se le define como un sistema ideográfico contenedor de un espacio sagrado.
Según la Psicología, el mandala representa al ser humano. Interactuar con ellos te ayuda a curar la fragmentación psíquica y espiritual, a manifestar tu creatividad y a reconectar con tu ser esencial.
Es como comenzar un viaje hacia tu esencia, te abre puertas hasta ahora desconocidas y hace que brote tu sabiduría interior. Integrarlas a tu vida te dará centro y la sensación de calma en medio de las tormentas.
El trabajo de meditación con mándalas puede consistir en la observación del mismo o el dibujo de éstos.
En el primer caso, con sólo sentarte en un lugar cómodo, lograr una respiración rítmica y profunda, y disponerte a observar algún mandala de tu elección, puede llevarte a un estado de relajación y te sentirás más alerta ante los hechos que suceden a tu alrededor.
El proceso de observación puede durar entre tres y cinco minutos.

En segundo es pintar tus propios mándalas. Déjate llevar por los colores y haz el dibujo que tu corazón sienta.

jueves, 9 de junio de 2016

Cómo leer el cuerpo






Mucho antes de que existieran los aparatos de rayos X, los escáners y los análisis de sangre, los sanadores tradicionales empleaban métodos no agresivos para determinar el estado de salud, el talento y el carácter.
De estos conocimientos nació un profundo aprecio por la unidad de cuerpo, mente y espíritu.
Para el diagnostico oriental, el cuerpo es la manifestación física del alma. Cuerpo y alma son uno.
El cuerpo es a la vez síntoma y símbolo del espíritu.
La diagnosis oriental es el arte de ver lo profundo bajo la superficie; de revelar la verdad interior.
En este libro habla no solamente de nuestra salud sino también de nuestra naturaleza interior, tal y como se revela en las características físicas de nuestro cuerpo. Esto  servirá para adquirir una percepción profunda de su verdadera naturaleza.
Vamos a dejar de lado los viejos prejuicios, sentimientos de culpa y malos entendidos, para ver un ser más profundo y fundamental.
Todas las personas buscamos respuestas a los interrogantes más importantes de la vida: ¿Quién soy? ¿Cuáles son mis fuerzas? ¿Cuáles son mis debilidades? ¿Cuál es la orientación de mi vida?  Leer el cuerpo como si fuera un libro en el que estuvieran escritas las respuestas a estas preguntas.
El objetivo de este libro  es mostrar los puntos buenos, aquellos aspectos en los cuales se es fuerte, evolucionado y dotado.
Cuanto más conocemos nuestras fuerzas, con mayor facilidad podemos elegir caminar en la dirección de nuestros talentos y felicidad. El conocimiento mejora la calidad de nuestra vida. 
No se debe cambiar para ser feliz. Más bien, es necesario conocer y cultivar lo que está bien en uno. Ya poseemos todo lo que necesitamos para ser felices.

 http://nuevaweb.iepala.es/IMG/pdf/fisonomia_china.pdf este es el link para bajar el libro

jueves, 2 de junio de 2016

Qué pobres somos Paulo Coelho


Una vez, un padre de una familia acaudalada llevo a su hijo a un viaje por el campo con el firme propósito de que viera cuán pobres eran las gentes del campo.
Estuvieron por espacio de un dí­a y una noche completa en una granja de una familia campesina muy humilde.
Al concluir el viaje y de regreso a casa el padre le pregunta a su hijo:
“¿Que te pareció el viaje?” – preguntó el padre.
Fue fantástico Papá! – dijo el hijo
¿Viste que tan pobre puede ser la gente? – preguntó el padre
¡Oh, sí­!– dijo el hijo
Y, ¿que aprendiste? – preguntó el padre
El hijo contestó:
Vi que nosotros tenemos un perro en casa, ellos tienen cuatro.
Nosotros tenemos una piscina con agua estancada que llega a la mitad del jardí­n y ellos tienen un rí­o sin fin, de agua cristalina, donde hay pececitos y otras bellezas.
Que nosotros importamos lámparas del Oriente para alumbrar nuestro jardí­n, mientras que ellos se alumbran con la luna y las estrellas.
Que nuestro patio llega hasta la pared de la casa del vecino, ellos tienen todo el horizonte de patio.
Tenemos un pequeño pedazo de tierra para vivir y ellos tienen campos que van más allá de nuestra vista.
Que nosotros compramos nuestra comida. Ellos, siembran y cosechan la de ellos.
Nosotros cocinamos en estufa eléctrica. Ellos, todo lo que comen tienen ese glorioso sabor del fogón de leña.
Para protegernos nosotros vivimos rodeados por un muro, con alarmas. Ellos viven con sus puertas abiertas, protegidos por la amistad de sus vecinos.
Nosotros vivimos conectados al celular, a la computadora, al televisor.
Ellos, en cambio, están “conectados” a la vida, al cielo, al sol, al agua, al verde del valle, a los animales, a sus siembras, a su familia.
Especialmente papá, vi que ellos tienen tiempo para conversar y convivir en familia.
Tú y mamá tienen que trabajar todo el tiempo y casi nunca los veo y rara es la vez que conversan conmigo.
El padre se quedó mudo y su hijo agregó:
¡Gracias Papá por enseñarme lo pobres que somos!
REFLEXION: En este mundo tan materialista en el que vivimos a veces olvidamos lo que es verdaderamente esencial 
Nos olvidamos de apreciar  la naturaleza y en cambio nos preocupamos por obtener cosas materiales  y competir en vez de preocuparnos por ser, y no ver en las pequeñas cosas de la vida.
Este maravilloso cuento de Paulo Coelho nos ayuda a reflexionar sobre ello.