miércoles, 24 de mayo de 2017

El poder de las emociones y las enfermedades

Escuchamos o manifestamos  “se me pone un nudo en el estómago por los nervios”, “el corazón me late a mil por hora” “estoy transpirando de nervios” y un sinfín de expresiones más.

El cuerpo responde a la manera como se piensa, se siente o se  actúa.
Este es un tipo de "conexión entre la mente y el cuerpo".
Cuando se está estresado, ansioso o molesto, el cuerpo reacciona de una manera que  indica que algo no está bien. 
Las emociones que no se manejan en forma  adecuada, que se callan, que se ignoran, se manifiestan en nuestro cuerpo en forma de dolor y hasta incluso enfermedades.
Existen evidencias científicas entre los problemas emocionales que presentan las personas y su salud física.
Una mala salud emocional puede debilitar el sistema inmunológico del cuerpo, volviéndolo más propenso a padecer resfriados y otras infecciones durante las épocas emocionalmente difíciles.
Si supiéramos cómo trabajar esos problemas emocionales y cómo resolverlos, mejoraría nuestra salud y, por lo  tanto nuestra vida.

Si algo te duele, es que no estás escuchando a tus emociones.

Dolores cervicales, dolores de cabeza, sensación de ahogo, un nudo en el estómago.
Lo más seguro es que hayas sufrido uno o más de uno de estos síntomas.
Los medicamentos enmascaran los dolores y al taparlos como si de una tirita gigante se tratara, no curamos la herida en profundidad.
Simplemente estás ganando tiempo, el tiempo que tarda el medicamento en hacer efecto, pero ¿qué pasa cuando el efecto de las medicinas se va?
Los dolores de cabeza suelen relacionarse con el estrés y los problemas emocionales. 
Si tienes migrañas constantes quizás sea por la gran carga de tu vida diaria y la rutina.
Una de las mejores soluciones para esto es el ejercicio y el descanso, relajar las tensiones es lo que falta cuando se tienen dolores en esa zona del cuerpo.
Si la dolencia es en el cuello es el lugar donde se almacena la culpa y la recriminación hacia uno mismo. 
Si sufres de dolores en esta zona, quizás es porque te estás juzgando demasiado o porque hay cosas de las que te arrepientes y no puedes desprenderte de ellas.
La mejor solución para esto es darse un tiempo para pensar en lo bueno de cada uno, pensar positivo puede traer grandes beneficios. Perdónate a ti mismo y deja que las cosas sigan su curso natural.
En nuestros hombros cargamos nuestros problemas.
Solemos hablar sobre “llevar el peso sobre nuestros hombros”, y es exactamente así.
Nuestras tensiones cotidianas se traducen en dolores en esta área. Tiene que ver con la exigencia desmesurada hacia nosotros mismos, a veces creemos que al hacernos cargos de más cosas somos más responsables o mejores personas, pero las obligaciones deben dividirse, de otra manera termina siendo insoportable.
La espalda alta se relaciona con la falta de apoyo emocional.
Las personas que sienten dolor en esta zona pueden sentirse poco queridas o necesitando a alguien que les tienda una mano de ayuda. 
Estas personas deberían acercarse a sus familiares y amigos cercanos, esperar que esas relaciones sanen lo que les está doliendo ya que el cariño que pueden entregar puede ser muy curativo.
Los dolores de espalda baja pueden estar relacionados con problemas económicos, como también con una falta de apoyo emocional. 
El estrés provocado por los temas económicos se concentra generalmente en la espalda baja.
Cuando se habla del dolor de codos esto puede tener que ver con una resistencia a los cambios, pero en general no es un dolor el que sucede en esta área, sino una rigidez lo que puede llevar a la conclusión más directa de que ese no querer dejarse llevar tenga consecuencias relacionadas con problemas en las articulaciones.
Las manos son lo que usamos para relacionarnos con el exterior y con los demás, las utilizamos para expresarnos y demostrar cariño. 
Si sientes dolor en ellas puede ser porque te está costando hacer una conexión en ese nivel.
Trabajar el lado social puede ser una buena reacción para mejorar el dolor de palmas, siempre es bueno hacer un esfuerzo por conocer gente nueva o acercar a quienes se hayan distanciado.
Mis caderas permiten a mis piernas moverse para hacer adelantar mi cuerpo hacía delante. Ellas determinan si voy hacía delante o no.
El miedo al movimiento puede manifestarse en la rigidez o dolor de las caderas.
La rigidez en las caderas puede representar que la persona está oponiendo resistencia y no quiere tomar decisiones que la comprometan. La persona a quien le duele la cadera tiene dificultades para decidirse a pasar a la acción, para ir hacia lo que desea. 
La solución puede tener que ver con abrirse a cosas insospechadas, obligarse a vivir aventuras, porque no podemos controlar nuestro futuro y el miedo provoca el daño sentido.
Las piernas son  el segmento de la extremidad inferior comprendido entre la rodilla y el tobillo.
El dolor se manifiesta generalmente durante la marcha o estando en pie.
Es evidente que sin piernas es imposible impulsarnos hacia delante para caminar o para correr.
El dolor en la pierna tiene una relación directa con nuestra forma de hacer frente al futuro, con nuestra capacidad de impulsarnos y avanzar en la vida. Indica los temores que se experimentan en este aspecto. El miedo a arriesgarse a algo nuevo o a realizar acciones que nos lleven hacia la meta actual.
Puede estar relacionado con un nuevo trabajo o con la pareja.
Las rodillas son las articulaciones en las cuales me arrodillo, me abandono a la jerarquía normal o a lo que está encima mío y también al movimiento y a la dirección que tienen lugar.
Las rodillas manifiestan por lo tanto mi grado de flexibilidad y sirven para amortiguar los golpes cuando la presión es demasiado alta.
Están afectados cuando me desvalorizo con relación a mi físico o mis marcas deportivas.
Si tengo dificultad en doblar las rodillas, demuestro con esto cierta rigidez. Puede ser porque mi ego es muy fuerte y orgulloso.
Una rodilla que dobla fácilmente es un signo de humildad y flexibilidad. Las rodillas son necesarias para mantener mi posición social y mi estatus.
El dolor en las rodillas puede indicar que hay problemas con el ego, la vanidad u orgullo desmesurado.
Porque el orgullo es demasiado grande como para que la persona se arrodille ante otro. 
Reconocer las virtudes de los otros también puede ser un buen ejercicio.
Las pantorrillas suelen doler cuando hay tensión emocional o estrés.
Representan así una protección con relación a mi pasado mientras adelanto en la vida.
Si me duele, o si tengo rampas en las pantorrillas, debo frenar mi ritmo. ¿Quiero yo parar ciertos acontecimientos que me esperan o me dan miedo? ¿Tengo yo la sensación de que se atropellan los acontecimientos, que todo va demasiado de prisa?
Mi cuerpo me dice que puedo tener confianza en el porvenir y que la vida se cuida de mí.
El dolor se activa en este caso por temas de celos y resentimientos.
El tobillo es una parte del cuerpo muy flexible y móvil.
Sirve para sostener el cuerpo y, por su posición física, sufre grandes presiones. Es una especie de puente, nexo entre yo y la tierra.
Es a causa de ella si estoy conectado a la tierra en el suelo, si la energía espiritual  viaja desde arriba hacía bajo y viceversa, si estoy en contacto con la tierra.
También es el lugar en el cual expreso mi capacidad de adelantar, de levantarme y de mantenerme de pie, estable y anclado.
El tobillo ejecuta los cambios de dirección y, por consiguiente, representa mis decisiones y mis compromisos que se toman teniendo en cuenta mis creencias y mis valores.
Cualquier herida o dolor en los tobillos está vinculado con mi capacidad en mantenerme flexible,  mientras voy cambiando de dirección,
Los pies son el extremo de las piernas y permiten su avance. 
Como los pies son el medio por el cual las piernas pueden avanzar, representan el medio utilizado para ir hacia adelante en la vida.
Tener problemas en ellos significa que la persona no encuentra los medios necesarios para avanzar, ya sea que sienta demasiados miedos, que se deje detener por los demás o que sienta que la detienen.
No está segura con respecto a la dirección a seguir.
Este problema también puede indicar que la persona tiene la impresión de estar parada siempre en el mismo lugar, de no avanzar.
Además, puede ser una persona a la que le gustaría huir y no está suficientemente arraigada en la Tierra o en el mundo físico.
Se aísla de la realidad material a causa de sus temores.
Si los pies duelen más durante el reposo que en la actividad, indica que la persona no se permite detenerse a descansar.
Quiere ir demasiado rápido o hacer demasiado para lograr sus metas. Se valora mucho por sus acciones.
El dolor en los pies puede deberse a demasiada negatividad, la persona no se está sintiendo satisfecha y eso causa un dolor crónico en esta zona.
Un problema vinculado con los pies indica un conflicto entre la dirección y el movimiento que tomo y manifiesta mi necesidad de más estabilidad y seguridad en mi vida.
El futuro y todos sus imprevistos me dan miedo.
Cuando me duelen los pies, debo ralentizar el paso. ¿Se debe al aburrimiento o al desánimo frente a todas las responsabilidades y frente a todas las cosas que debo hacer y que me parecen imposibles de realizar?
O al contrario, puede que vaya muy ligero y mi cuerpo me dice de ir más despacio.
Fuente: Diccionario de las enfermedades emocionales; Enric Corbera.