jueves, 9 de julio de 2015

El Universo es el Espejo de la Gente.


El Universo es el Espejo de la Gente.



Dicen los viejos maestros: Todas las personas que nos encontramos en la vida tienen algo que enseñarnos  lo hemos escuchado en muchas ocasiones.
Las personas con quienes coincidimos, con quienes nos vinculamos, a las que amamos, aquellas a las que nos acercamos y que se nos aproximan o se nos alejan, tienen la virtud de devolvernos, en mayor o menor medida, aquello que nosotros proyectamos de nuestra propia vida interior.
Todo es cuestión de percepción.
Lo que vivimos no refleja “la realidad” sino aquello que somos y sentimos, lo que nos sucede dentro. Y la vida nos retorna, a modo de enseñanza, eso que emitimos hacia fuera, seamos o no conscientes, aunque resulta más sencillo lamentarse sobre cómo nos trata la vida. De este modo, la manera como los demás se relacionan con nosotros  es el reflejo de nuestro propio espejo.
Y así, somos espejo y reflejo, de nosotros y de los demás.
No es sencillo darse cuenta de esto.
Por eso, es siempre alentador y reflexivo mirar hacia las culturas ancestrales, en las que la sabiduría se desarrollaba desde el conocimiento interior.
Cuenta una leyenda de los indios nativos americanos que  a los indios se les enseñaba que al nacer cada persona está dotada (por lo menos) con uno de los Cuatro Grandes Poderes: Sabiduría, Inocencia, Iluminación o Introspección.
 El propósito de la existencia espiritual del ser humano era obtener los Dones restantes y llegar a ser una persona completa.
Las primeras enseñanzas místicas dadas a los niños indios se referían a la percepción y a la ilusión. Un maestro y un grupo de jóvenes indios iban a orar y a sentarse en círculo.
Cada niño describía su observación de la luz sobre una pluma de una águila colocada en el centro de un círculo.
Descubrían que hay tantos modos de percibir la pluma como puntos en el círculo.
Los niños también aprendían que las percepciones individuales son mucho más complicadas que sólo la posición en el círculo y también que podían ver la pluma de una manera distinta debido a las diferencias individuales en sus sentidos.
A nivel psicológico, cada indio veía y se relacionaba con la pluma de forma única.
Un indio podía decidir hacer tocados de plumas, otro podía ser alérgico a las plumas y un tercero podía mostrarse indiferente y poco interesado.
Mediante este simple ejercicio con el círculo, los indios enseñaban a sus niños que existe un número ilimitado de formas de percibir cualquier cosa.
Toda percepción sensorial es ilusoria. Lo que es importante, no es la naturaleza real de lo que se percibe, sino el entendimiento de nuestras percepciones y las de los demás.
Este círculo o Rueda de la Medicina, representan el Universo Total y puede ser entendido como el espejo en el que la consciencia del ser humano se refleja.
El Universo es el Espejo de la Gente y cada persona es un Espejo para otra, dicen los viejos maestros.
Por ello, cada idea, persona y cosa puede ser vista como un espejo que da al ser humano la oportunidad de descubrirse a sí mismo, siempre y cuando éste desee ver su propio reflejo.
Los indios americanos descubrieron la universalidad del círculo debido a su estrecha relación con las fuerzas de la naturaleza.
El símbolo del círculo les proporcionó un entendimiento holístico de su entorno físico y un sentido de inmortalidad.
Para el indio americano, todo lo que hace el poder del mundo es hecho en un círculo.
Alce Negro, un Hombre Sagrado de los Siux de Oglala explica:
"El Cielo es redondo y he oído que la Tierra es redonda, como una pelota al igual que todas las estrellas. El viento, en su mayor magnitud da vueltas. Las aves hacen sus nidos en forma de círculos, para ellas es la misma religión que la nuestra. El Sol aparece y desaparece también en círculo, la Luna hace lo mismo y ambos son redondos. Incluso las estaciones forman un gran círculo conforme cambian y siempre regresan nuevamente al sitio en el que estaban. La vida del hombre es un círculo desde su infancia a otra y así es, en todas partes donde se mueve la energía.
Nuestros tipis eran redondos y éstos, siempre se colocaban en círculo, el aro de la nación, un nido de muchos nidos, donde el Gran Espíritu se propusiera formar a nuestros niños.
En varios sentidos, la Rueda de la Medicina puede entenderse mejor si la concibes como un espejo en el que todo se refleja.
“El Universo es el Espejo del Pueblo”, nos decían  los viejos Maestros, “y cada persona es un Espejo para todas las demás personas”.


Fuente: Michel Bukay Cada persona es mi espejo, una enseñanza antigua