domingo, 22 de enero de 2017

Prana es energía vital

La sanación pránica es una práctica totalmente natural que no requiere de ningún instrumento, herramienta o preparación medicinal.
Esta terapia fue creada por Choa Kok Sui, un Maestro espiritual de la China que después de años de investigación y experimentación con diferentes modalidades alternativas como el Qigong, yoga, Ayurveda y Kabbalah, creó un sistema propio con pasos específicos que llevan a la restauración del estado de salud.

El proceso de la sanación pránica es algo como:
Limpieza. Para mantener una buena salud y balance en nuestras vidas, es indispensable purificar y deshacerse de pensamientos, emociones y creencias limitantes y negativas que bloquean el flujo natural de prana.
Es importante identificar estas emociones que obstaculizan nuestra salud y conscientemente repararlas
Respiración. La tradición pránica trabaja con técnicas de respiración rítmica que inspiran y retienen el prana en los pulmones por un determinado tiempo y luego lo distribuyen lentamente.
El ciclo se repite un número específico de veces, usualmente 100.
El yoga pranayama está basado en estas técnicas de respiración.
Una de las prácticas centrales del yoga es pranayama: la ciencia del control de la respiración, o más exactamente, la manipulación de prana, la energía vital, a través de ejercicios de respiración.
Prana es una sola palabra sánscrita para decir respiración, vida y energía cósmica. Yama se puede traducir como restricción.
Esta forma de yoga tiene efectos físicos, mentales y espirituales y entre ellos están la vitalidad, la claridad mental y los estados superiores de conciencia.
Manipulación de la energía. Esta parte de la sesión de sanación consiste en una evaluación, limpieza y energización.
La evaluación identifica los lugares donde la energía no está fluyendo o está causando problemas.
Usualmente el practicante mueve sus manos (como un scanner) y utiliza la intuición.
La limpieza también involucra movimientos de manos con los cuales se mueve la energía y se promueve el flujo de ésta.
Finalmente, el sanador atrae el prana y lo canaliza hacia los lugares donde hace falta, proyectándolo de manera que energiza a quién lo recibe.
Mantenimiento. Existen ciertas técnicas para mantener el prana fluyendo. Éstas incluyen la práctica frecuente de ejercicios de respiración, una dieta saludable, práctica de ciertos ejercicios físicos (como yoga) y balancear los estados anímicos al igual que mantener un entorno libre de negatividad.
Meditación. Practicar frecuentemente 
técnicas de meditación mantiene el flujo del prana y por ende nuestra salud mental, emocional, energética y física.
Ejercicios del Maestro Choa. Estos ejercicios son prácticas específicas que combinan movimientos de yoga tibetano y la metafísica.
Los primeros consisten en cinco posturas de yoga que aumentan el nivel de energía del individuo, y la metafísica es una rutina de ejercicios de respiración para canalizar y aumentar el flujo de prana.
Respirar consciente y totalmente nos da más atención y nos trae al momento presente, nos hace conscientes de nuestra vida y procesos interiores, nos ayuda a calmar los pensamientos y a acercarnos al silencio donde está el universo dentro de nosotros.
La respiración es el vínculo maravilloso que tenemos para centrarnos y regresar a nuestra esencia, perfecta e infinita.
El prana es la fuerza de la vida.
Es el flujo de energía que está en el aire, en la luz del sol, en los alimentos, en el agua.
Es la fuerza sutil que hace evolucionar el universo, que contiene la inteligencia cósmica para generar transformación y llevarlo a su fin último. 
A través del manejo del prana los yoguis controlan el cuerpo físico, la mente, pero mucho más que eso: alcanzan la perfección, porque es el fundamento de la vida cósmica.
Es gracias al prana que funcionan nuestros sentidos, que podemos pensar y razonar.
Se dice que el control de ondas de prana en la mente lleva al control del prana universal.
Reflexión: El Prana es lo que brilla en tus ojos. Por medio de su fuerza el oído oye, los ojos ven, la piel siente, la lengua saborea, la nariz huele y el cerebro y el intelecto realizan sus funciones.