domingo, 13 de julio de 2014

Echar Raices





En esos momentos (que todos tenemos), recordar el ciclo de maduración del bambú japonés y aceptar que -en tanto no bajemos los brazos - ni abandonemos por no "ver" el resultado que esperamos, sí está sucediendo algo dentro nuestro: estamos creciendo, madurando.
Quienes no se dan por vencidos, van gradual e imperceptiblemente creando los hábitos y el temple que les permitirá sostener el éxito cuando éste al fin se materialice.
Si no consigues lo que anhelas, no desesperes... quizá sólo estés echando raíces....
Trabajemos todos, por metas concretas y también espirituales: hombres, mujeres, jóvenes, ancianos y niños.
Privilegia tu responsabilidad en aquellos objetivos que aunque parezcan pequeños, son indispensables en el crecimiento de las raíces de la congregación, el club, el equipo o la familia.
Tal vez al principio, no percibas tus logros no te desanimes!!.
Persevera en ellos.
Permite que tus raíces crezcan en tu interior, un buen abono con tu estudio personal y, pronto te sentirás fuerte y preparado para lograr cumplir tus metas.
Echa raíces firmes, es tas que te sostendrán, y te ayudaran a pensar claramente y a sobreponerte a los problemas.
Así serás como el bambú, estarás listo, para esperar alcanzar el premio de los que alcanzan su meta gracias a su esfuerzo.